martes, 26 de julio de 2016

¡Ayuda! Mi hijo no me hace caso.

Día a día nos damos a la tarea de dar indicaciones en nuestros trabajos, en nuestra familia y sobre todo a nuestros pequeños ya que sentimos la necesidad de tratar de que ellos sean educados, atentos, en fin, perfectos.
Ante esto me han hecho preguntas tales como ¿qué hago para que me haga caso? ¿porque no me obedece? ¿tendrá problemas de sordera?

La respuesta es sencilla, no nos hacen caso porque no quieren, y no quieren por una simple razón: Nosotros. Las indicaciones que damos a nuestros hijos son incontables. No toques eso, ven para acá, quédate quieto, no grites, no saltes, siéntate. Si tomamos una libreta y anotamos cada una de las indicaciones que le hacemos al niño en una a hora jamás lo lograríamos son tantas que nos aburriríamos.

Lo que ocurre en este caso es que saturamos el canal de comunicación y el niño de manera automática y en defensa bloquea su oído y atiende únicamente lo que le conviene y más se asemeja a lo que el realmente quiere hacer.

Lo mismo ocurre con nosotros los adultos. Si estamos en alguna actividad concentrados y nos llaman por teléfono, nos mandan un mensaje, un correo o nos dan una indicación diferente a la que estamos realizando nos veremos saturados con tareas. Lo más probable es que algunas de estas indicaciones serán ignoradas y aceptar la que más nos parezca y se asemeje a lo que estamos haciendo. Somos capaces de decidir qué hacer por medio de bloquear las “inputs” que recibimos.

En este caso el niño/a también tiene necesidades o actividades que desea cumplir y estas van a prevalecer sobre cualquier otra que nosotros tratemos de introducir. Al no poder hacer lo que desean causara una frustración que se traduce como un “berrinche”.

Lo que debemos hacer es revisar la lista que hayamos podido sacar y escoger tan solo una indicación que será la que nos interese que el pequeño cumpla. Con este nuevo plan podremos obtener 50 veces más probabilidad que nos haga caso en una indicación que con 50 al día.  

martes, 19 de julio de 2016

"Mi hijo ya no quiere comer nada!"

Últimamente en mi consulta y de amigos y familiares me han hecho la misma pregunta: ¿que hago con mi hijo/a? Ya no quiere comer nada. 

La respuesta a esta inquietud es sencilla y no es para alarmarse y pensar en parásitos, anemia o incluso anorexia. 

Como adultos tenemos estipulados ciertos tiempos para comer y como es normal incluimos a los pequeños en estas rutinas, pero a veces no logramos hacer que coman al mismo tiempo que nosotros. 

Lo que ocurre es que los niños a partir del primer año de edad ya cambian su dieta y son capaces de comer casi lo mismo que los adultos. Por esto se pierde el miedo o la reserva a darle cualquier cosa que antes estaba prohibido por su edad. 

El niño que antes estaba acostumbrado a comer 5 veces al día (desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena), ahora comerá en promedio de 15 a 20 veces al día. ¿suena exagerado no? Déjenme decirles que no. A partir del año se le comienzan a dar otro tipo de alimentos durante el día. Primero son unas galletas, que un jugo, gomitas, chocolate, cereal, Leche, una dona, palomitas de maíz, churros, etc, etc, etc.

Esto ocasiona que el infante se vuelva selectivo con lo que come y decide no comer. Sabe que si no come la merienda en otro momento le ofrecerán algo más, entonces para que comer lo que no me gusta si en un momento viene lo que si me gusta. Para que comerme las verduras si después de almuerzo viene un delicioso sorbete. Esta dieta que por la edad del niño parece ser más variada porque come de todo, al final se vuelve una dieta restringida ya que ahora solo come lo que le gusta y no lo que debe.

Nunca debemos considerar un alimento como una forma de entretener, es decir nos aburrimos de jugar, mejor comamos algo que tal un pan dulce o palomitas. La comida jamás debe ser un premio o un estímulo, es un requerimiento necesario para crecer y vivir.

¿como romper este ciclo? Es más fácil de lo que parece. Debemos volver a los hábitos de alimentación que teníamos antes, solo los 5 tiempos de comida que ya mencione antes. Puede que al inicio sea difícil ya que continúen con la preferencia sobre lo No saludable pero debemos ser fuertes y no ceder ya que como padres ahora sabemos que esto es lo mejor para ellos.