La leptospirosis. Esta palabra
está en boca de todos los salvadoreños y sin embargo muchos desconocen del
tema, pero siempre nos gusta estar “actualizados” y poder comentar los temas
nacionales.
La leptospirosis no es una
enfermedad nueva, existe desde el siglo pasado, pero se había mantenido con un
perfil bajo con un número limitado de casos en nuestro país. Muchos nos
preguntamos qué está ocurriendo, pensando en una teoría de conspiración contra
la raza humana, que son las farmacéuticas, los gobiernos, etc los que nos
atacan con estas enfermedades. Si realmente analizamos la situación podemos
descubrir que las cosas son muy diferentes.
La enfermedad es común en la
región tropical y ataca principalmente a la zona rural. Las altas temperaturas,
lluvias, desbordes de ríos, fugas de agua negras y contaminación de aguas ayuda
a la propagación de esta enfermedad. ¿Quiénes son los culpables? Los roedores.
Claro que son las ratas, pero no solo ellos, también se pueden infectar perros,
vacas, cerdos, caballos y ovejas. Estos animales eliminan la bacteria por la
orina por largo tiempo estando infectados, pero sin mostrar algún signo de
alarma.
¿Cómo nos contagiamos?
La única
forma es la exposición directa a orina de los animales que ya mencioné o el
contacto con agua y/o suelo contaminados con la orina de los mismo en
actividades recreacionales u ocupacionales. El huésped terminal es el humano y
afortunadamente la transmisión humana es sumamente rara.
¿Quiénes están en riesgo?
Sencillamente todos si no tomamos las medidas de prevención. Pero existen
algunas personas que están en mayor riesgo, entre ellos agricultores,
trabajadores de saneamiento, limpiadores de alcantarillas, hurgadores.
En este momento me veo obligado a
hacer de nuevo la pregunta ¿Quiénes son los culpables?... Nosotros. Durante la
evolución de la raza humana poco a poco hemos ido ganando terreno a la
naturaleza y proclamándolo nuestro. Con estas prácticas nos encargamos de
alterar la flora y la fauna, desviamos ríos, secamos quebradas, rellenamos
quebradas, alteramos los suelos con rellenos, generamos desechos, bloqueamos
desagües. La naturaleza no para y en algún momento reclama lo que es suyo lo
que se transforma en inundaciones que antes era el cauce natural de un río. La
fauna incluyendo los roedores se ven obligados a salir y buscar un nuevo hogar,
y que mejor lugar que en una casa, con una bodega o almacén con un all you can
eat para estos colonizadores.
Debemos estar siempre alertas ya
que la temporada de lluvias aun no comienza y los casos podrían ir en aumento.
En la próxima entrega habláremos del cuadro clínico y de la prevención de están
enfermedad.

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