viernes, 10 de febrero de 2017

Los antibióticos pueden dejar de curar.

El siglo 21 trajo muchos cambios a la vida de los humanos uno de ellos es el acceso ilimitado a la información por medio de la inter, que además se vuelve inmediato con la aparición de los dispositivos móviles. La interpretación y manejo de esta información está sujeta a criterio de cada individuo que lo lee. Dentro de esta información también está de moda el “boca a boca” que son recomendaciones de conocidos en base a su experiencia de éxito o de fracaso.


En el rubro medico esto es muy importante ya que cuando un médico es exitoso resolviendo un problema se habla muy bien de él o si no fue exitosos se obtiene el resultado opuesto. Así mismo cuando un medicamento resuelve los problemas que aquejan al paciente, este se vuelve el más recomendado por todos los usuarios para con sus familiares o conocidos.

Tomemos un ejemplo sencillo y comun: Amoxicilina. Este es un antibiótico de la familia de las penicilinas, exactamente una aminopenicilina. A finales de los 90s según mi memoria era un medicamento con mucha efectividad para el manejo de infecciones de vías aéreas superiores, como faringoamigdalitis, faringitis, incluso otitis media o externa. Poco a poco se fue conociendo de su éxito y la gente comenzó a buscarla para consumo sin supervisión. Lo normal es un tratamiento de 7, 10 o hasta 14 días dependiendo del cuadro y la apreciación del médico que prescribe el tratamiento. De pronto la Amoxicilina se convirtió en el medicamento de elección para el “dolor de garganta”, “picazón de garganta”, “gripe y tos”, etc. Cualquier síntoma respiratorio se manejaba con Amoxicilina y los más preocupante de todo es que solo era 1 o 2 días de tratamiento o incluso la toma de una sola capsula.

La duración de un tratamiento hace que la concentración del antibiótico llegue a un nivel que es toxico para la bacteria mas no para el humano produciendo así la muerte del agente infeccioso. Al exponer la bacteria a una sola capsula o solo 1 o 2 días de tratamiento lo que estamos haciendo es favorecer que esta bacteria puede desarrollar mecanismos de defensa contra este antibiótico. En palabras sencillas estamos quitándole efectividad a la amoxicilina por lo cual no erradicara las bacterias para lo cual estamos indicando el antibiótico.

Lo importante siempre es consultar con un profesional de salud, un médico general o familiar, que son el primer contacto. Se evalúa el caso y se brinda el tratamiento más adecuado en base a la sintomatología. Si se necesite un especialista el mismo referirá el caso. Debemos recordar que existen muchos mitos en cuanto a los síntomas:
  • Dolor de garganta no es igual a infección.
  • Secreciones verdes no es igual a infección.
  • Fiebre no es igual a bacteria.
  • Tos con secreción no es igual a infección.

En algunos casos se puede consultar algunos síntomas con un dependiente de farmacia, pero debemos recordar que ellos están para vender y los médicos para curar. Siempre existen médicos dispuestos ayudar, todo es cuestión que usted se tome el tiempo y lo permita. 


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