La presión arterial es
necesaria para poder llevar sangre a todo nuestro cuerpo que en esencia
contiene todos los nutrientes que necesitamos para realizar nuestras
actividades diarias. Existen dos valores de presión arterial, que son la presión
sistólica y presión diastólica a lo que la gente refiere como “la mayor” y “la
menos”. La presión sistólica es el momento máximo de contracción y es la fuerza
requerida por el corazón para expulsar la sangre a la circulación mayor. El valor de presión diastólica es la presión en
relajado del corazón que es cuando se llena de sangre para expulsarla de nuevo.
En estos tiempos
encontrar valores de presión arterial elevados o hipertensión arterial es muy común
y lo más interesante es que se están manifestando en personas más jóvenes. Una
enfermedad que se consideraba de adulto mayor, ya se presenta en adulto joven o
incluso menores.
Muchos me preguntan,
¿y porque se me subió la presión?, yo no padecía de nada ¿qué paso ahora? Es
importante mencionar que el 95% de casos no existe una causa evidente para el
desarrollo de la enfermedad, pero se relaciona mucho con la obesidad,
inactividad física, alto consumo de alcohol, alto consumo de sal y el estrés. El
mayor peligro de esta enfermedad es que en raras ocasiones presenta verdaderos síntomas
o molestias que obligan al paciente a consultar hasta que ya es muy tarde. De ahí
el nombre del “asesino silencioso” ya que la gente puede presentar esta
enfermedad y pasar mucho tiempo sin darse cuenta hasta que ya existe algún daño.
Las consecuencias de
no detectar a tiempo esta enfermedad son serias, ya que los órganos más afectados
son el cerebro, corazón, riñón y los ojos. Al verse afectados estos, pueden
ocasionar infartos en el corazón, infartos cerebrales, insuficiencia cardiaca,
insuficiencia renal y perdida de la visión.
Nuestro cuerpo siempre
de alarmas de cuando algo está mal, y depende de nosotros si ignorarlas o investigar.
Muchas veces las alarmas que da el cuerpo podemos atribuirlas a otras razones y
por eso las dejamos a un lado. Entre las manifestaciones más frecuentes están dificultad para conciliar el sueño o dormir
toda la noche, sensación de angustia y sueño inquieto. También está la
parte auditiva que pueden ser ruidos o
“zumbidos”. También son frecuentes dolores de cabeza intensos que no ceden con analgésicos
comunes y mareos en algunos casos se ven aumentados en situaciones de estrés. En
hombres de mediana edad puede manifestarse como problemas de disfunción eréctil.
Existen otros síntomas
como dificultada el respirar en
actividad física, dolor de pecho u opresión en el pecho pueden ser
indicativos que ya existe un marcado deterioro en la función cardiaca por una hipertensión
de muchos años de evolución.
Los más importante es
tomarse la presión arterial y obtener una idea de adonde se encuentran. La pregunta siempre es ¿cuánto es lo normal? La presión arterial ideal debe estar
debajo de los 120 mmHg de valor sistólico y abajo de 80 mmHg en valor diastólico,
es lo mismo que 120/80 mmHg. Si usted se encuentra en este rango debe luchar
por mantenerlo con una dieta adecuada y actividad física regular.
Existe un rango muy
importante que se conoce como Prehipertensión.
Este rango es el punto de quiebre en el que un paciente debe modificar su
estilo de vida en cuanto a peso, consumo de carbohidratos, consumo de sal,
tabaco y alcohol. Debe hacer una dieta rica en frutas, verduras y pescado y
evitar las grasas. Además, es vital el ejercicio como trotar y nadar. Los
valores para estar en el rango de Prehipertensión
son de 120 – 139 mmHg de presión sistólica y 80 – 89 mmHg de presión diastólica.
Si usted se encuentra en estos rangos no dude en consultar con un
profesional de salud.





















